El Efecto PigmalíonManagement

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La senda empresarial está sembrada de espinas y malas hierbas, piedras en forma de prejuicios y miedos que complican su llegada a la meta. Aunque en este tortuoso camino, además de los monstruos externos, estos antihéroes tienen que luchar contra un fantasma más poderoso: el de sus propias carencias.

La sociedad actual demanda  líderes que combinen inteligencia, empatía y coraje.

¿Es posible desarrollar habilidades cognitivas, emocionales e intuitivas o valores como la valentía en dirigentes que son buenos en una o dos de estas áreas, pero que carecen de habilidades en otras?

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Terapia de mando

“En el siglo XXI las sociedades complejas demandan líderes complejos”. Este es el leitmotiv y punto de arranque de la filosofía cabeza, corazón y coraje. Son los tres mandamientos a memorizar del líder del siglo XXI, la pócima secreta para hallar el éxito en la empresa.

Este es un modelo de liderazgo transgresor, necesario, pero, según los expertos en Management, y es  muy difícil de asumir para la mayoría de las compañías, obsesionadas por los números y la rentabilidad.

Líderes a medias

La crisis de 2009 demostró que ni las empresas más sólidas se libran de los bandazos de la tormenta cuando ésta llega. En la parte alta de la pirámide de las organizaciones, los líderes sólo tienen una de las tres cualidades exigidas para sobrevivir a los malos tiempos. Son jefes incompletos.

“Históricamente, los hombres de negocios han mandado con la cabeza”. En las organizaciones se buscan grandes pensadores, talentos superdotados capaces de ejercer el milagro de los panes y los peces con las cuentas de la organización. En las escuelas de negocios también se enseña sobre todo a ser líderes cognitivos. No sólo eso, sino que se tiene la idea de que un jefe empático es una persona blanda.

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Este modelo de gestión válido para ayer, ya no lo es para hoy ni para mañana. Las empresas no son máquinas articuladas por piezas sino conjuntos de personas con ambiciones y sentimientos, de ahí que un aspecto tradicionalmente aparcado como que el corazón tenga cada vez más importancia en el seno de la misma. Su carencia va erosionando poco a poco el tejido social de las organizaciones hasta corroerlas por completo. Sus efectos, no visibles a corto plazo, sí lo son a largo.

La capacidad para ser flexible con un grupo de diferentes perfiles, para conocer cuales son sus necesidades y saber crear un ambiente en el que la gente pueda desarrollar sus ideas y, sobre todo, darles la confianza suficiente para que lo hagan, son valores esenciales en las empresas de hoy. En otras palabras los mejores líderes tiene empatía y arrojo. Estos líderes efectivos muestran tenacidad, persistencia y una capacidad para superar los obstáculos y suelen ser multisectoriales, ya que lo que trata es a la persona y no al producto.

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Aquí puedo hacer una aportación en cuanto a la conducta robótica de las personas, cuando dices que estás a gusto en tu empresa y le dedicas tiempo, te dicen que te han lavado el cerebro, o que te están explotando sin que te des cuenta,  y cuando muestra tu disconformidad con tu puesto de trabajo, dicen los más “expertos” que todas  las empresas son iguales.

En el management funciona mejor la mano izquierda y la filosofía del palo y la zanahoria. Se trata de que personas dirijan personas y crear un entorno laboral adecuado a los objetivos. En este sentido, la empresa es como una vivienda vacía que hay que ir decorando poco a poco. Unas flores junto a la ventana, un aroma que envuelva la estancia, una luz confortable. Se trata, en definitiva, de crear un clima acogedor que anime a quedarse en el hogar.

Ganarse al personal

La motivación es una de las armas más poderosas de estrategia empresarial y el efecto Pigmalión (El efecto pigmalión,  es uno de los sucesos que describe cómo la creencia que una persona tiene sobre otra puede influir en el rendimiento de esta otra persona) se convierte en la fórmula perfecta para sacar el mejor rendimiento del grupo. En este sentido, ser un líder de corazón supone saber conectar con las necesidades de la gente y convencerles de sus capacidades.

El trabajo se demuestra con trabajo, con ilusión en lo que desarrollas y al final si tienes suerte, obtendrás el objetivo marcado.

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Cambiar de rumbo

Ayer Mismo el Papa Francisco les decía a sus jóvenes fieles que no esperen a que alguien venga y cambie el mundo, sois vosotros el futuro y sois vosotros que teneís que articular el cambio, nadie mejor.

En un mundo cambiante, en constante metamorfosis y en el que la palabra crisis se ha incorporado al lenguaje diario, el coraje es un valor en alza. Esto se traduce en aprender a arriesgar y salirse de lo convencional.

Hay que  actuar con integridad a pesar de las dificultades, ser tenaces, perseverantes, a la hora de hacer frente a las situaciones adversas y no tener miedo a tomar la decisión arriesgada”.

No es una sugerencia, es la realidad que os vais a encontrar a lo largo de vuestro camino, siempre y cuando seaís tenaces y no conformistas y realmente quereís hacer lo que os gusta de verdad.

 

Michel Moreno Velasco

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