Miedo al MiedoNeurociencia

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Empecemos definiendo el miedo. Desde un punto de vista más psicológico el miedo se define como la perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario, o un recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.

Es decir, el miedo es una “alarma” que hace que nos detengamos ante un peligro, y visto en este sentido lo vemos como una protección ante las amenazas. Luego desde este punto de vista sería positivo para nosotros. Pero también podemos sentir miedo sin causa objetiva y ahí surge el problema.

Cuando alguien siente miedo ya  no actúa libremente, porque el miedo atenaza, inmoviliza a la persona que lo padece, sus respuestas y acciones no son las mismas que si actuara sin miedo.

Pocas veces los científicos pueden estudiar la función que cumplen las distintas partes del cerebro con tanta exactitud como cuando un individuo carece por completo de dicha estructura o de su acción, cosa poco frecuente. Pero ése es el caso de una ciudadana estadounidense conocida por las iniciales S.M., que padece una extraña condición que provocó que sus dos amígdalas se destruyeran y que viva sin tener miedo.

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Estas estructuras (situadas una en cada hemisferio cerebral) están formadas por miles de núcleos que, como parte del sistema límbico , intervienen en la regulación de las emociones. Entre ellas, el miedo. Los estudios con animales, desde ratas hasta monos, han demostrado que la amígdala es crucial ante el terror, desde su procesamiento hasta su reconocimiento y la inducción de una respuesta. “Pero poco se sabe de su papel en la inducción consciente de comportamientos relacionados con el miedo”, señalan los autores en la revista ‘Current Biology‘.

La parte negativa es que ser incapaz de sentir miedo te vuelve incauto. El cerebro no te advierte de las situaciones, personas o cosas de las que debes mantenerte alejado si quieres sobrevivir, tal y como le ocurre a la protagonista de este estudio que, a sus 44 años, “es bastante sorprendente que esté aún viva”, advierte Feinstein.

Aristóteles decía que “El miedo es el sufrimiento que produce la espera de un mal”. Ese miedo que sienten los jóvenes ante la idea de emprender muchas veces se debe a que se están anticipando a un posible fracaso. En España está bastante extendida la idea de que si fracasas eres un fracasado. “El problema es que en España no se concibe la creación de una empresa como una manera de aprender o desarrollarse

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La forma que tenemos de evitar el miedo es reducir la incertidumbre minimizando los riesgos: Conocer el sector de actividad en el que vas a entrar, tener las cosas claras, contactos, un equipo bien formado y equilibrado, etc. Esto da seguridad y reduce la incertidumbre. Cuanto más somos capaces de predecir lo que va a ocurrir más minimizaremos ese miedo que nos paraliza.

Tienes que creer en ti mismo , en tu negocio, o lo que vayas a emprender.

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Michel Moreno Velasco

 

 

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