EL LIDERAZGO Y EL ARTE DE ESCUCHARManagement

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La actividad empresaria, como toda actividad humana, se desarrolla en una mutua relación e intercambio entre quienes intervienen. En esta interrelación, la comunicación tiene mucha importancia. Y es justamente las dificultades en la comunicación, la que genera gran parte de las ineficiencias y dificultades para alcanzar los resultados empresariales deseados.

Mahàvìra, una figura contemporánea de Buda, fue un maestro iluminado que fundó la religión conocida como Jainismo.

Mâhavira hablaba del camino del Shravaka, o aquél que escucha, como un camino hacia la iluminación. Escuchar era valorado en las tradiciones sagradas porque era sinónimo de aprendizaje.

En la India hay un amplio abanico de literatura sagrada conocida como shrutis, relatos pasados de generación en generación, no como documentos escritos, sino a través de la tradición oral y la memorización. Aquellos que podían prestar toda su atención se convertían en portadores de la sabiduría de los textos sagrados.

Aprendemos más profundamente a través del oído que de la vista. Nuestros ojos sólo barren la superficie de la realidad como una sucesión de formas.Los ojos son muy lineales en su recepción de las imágenes. Por el contrario, los oídos reciben el sonido desde una perspectiva multidimensional, de lejos y de cerca, de la izquierda y de la derecha.

En el esquema de la lógica lineal, escuchar figura como el último paso en el proceso de la comunicación. Sin embargo, la verdad es que la comunicación comienza con el acto de escuchar. Incluso cuando hablamos, escuchamos nuestras propias voces.

El primer paso a tener en cuenta es tomar debida conciencia que siempre estamos comunicando, con la forma como nos relacionamos, con nuestro hacer o no hacer, nuestros gestos y silencios, con nuestra forma de vestirnos, mirar, escuchar. Todo comunica, incluso la disposición mobiliaria en la empresa, los organigramas, la cultura empresarial, el contexto, la forma como hablamos, nuestro tono de voz, los momentos que elegimos para comunicarnos, etc.   “todo lo que hacemos nosotros, los seres humanos, ocurre en conversaciones, es decir, en el entrelazamiento de lenguaje, coordinación de coordinaciones de conductas consensuales y la emocionalidad.”

Al igual que el lenguaje, en el acto de escuchar hay más de una dimensión. En primer lugar, está la dimensión de lo factual.

En este nivel, el lenguaje no es más que una declaración de hecho, está lloviendo, o la bolsa sube o baja etcc… y no requiere mayor sutileza.

La segunda dimensión del lenguaje es la dimensión de lo intencional .

En este nivel, tenemos que escuchar la intención más sutil oculta en las palabras del hablante. Cuando un jefe le dice a un subordinado “celebro que no hayas llegado a tiempo al despacho”, esta dimensión requiere mayor atención y energía por parte del receptor.

La tercera dimensión del lenguaje, y la más sutil , es la dimensión transformacional. El lenguaje tiene una cierta alquimia que puede transformar el corazón y la mente del receptor. Esta transformación se produce a través de un proceso conocido como empatía.

El receptor presta atención no sólo a las palabras o la intención que comunican, sino a la energía primaria de las palabras. Un buen ejemplo es el discurso de Martin Luther King sobre su “sueño”.

Escuchar  no es sólo recabar información, también significa transformar dichar información en inteligencia, la cual al escuchar en profundidad, elimina las barreras físicas, fisiológicas y mentales que separan el hablante del receptor.

  Una lengua tiene un cliente, el oído

 Rumi (Barks, 1995)

 

Michel Moreno Velasco

Facilitador de Sinergias y Experiencias

 

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