El Aprendizaje a partir de la experienciaManagement

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¿Qué aprendemos de la experiencia, de lo que ha sucedido, de lo que nos ha pasado?. Muchas de las cosas que han acontecido han sido las mismas para todos, pero no a todos nos han hecho aprender lo mismo. No a todos nos han hecho siquiera aprender.
Resulta sorprendente la facilidad con que se repiten los errores habiendo sido víctima de ellos. Hijos que han sufrido incomprensión se convierten en padres que no hacen esfuerzo alguno para comprender a sus hijos. Pacientes que han sido maltratados por la insensibilidad de los médicos y que luego se convierten en médicos insensibles. Alumnos que han sido objeto de evaluaciones rígidas, autoritarias, irracionales y que luego se convierten en profesores que practican una evaluación irracionalmente autoritaria. ¿Cómo es posible que en tan corto tiempo se haya olvidado todo lo que se ha vivido?
No se aprende automáticamente de la experiencia. Lo que nos da a todos la experiencia, de forma inexorable, son años. No nos da, automáticamente, sabiduría, para ello se requiere tener capacidad para analizar críticamente lo que sucede, comprendiendo los significados, las causas y las consecuencias y voluntad para asimilar en la propia historia aquello que se ha descubierto.
¿Pero se aprende sólo de los errores o también de los errores del resto?.
La historia es maestra de la vida en dos sentidos. El primero está basado en nuestra propia historia, lo que hemos hecho en el pasado, las experiencias anteriores, nos enseñan cómo afrontar las nuevas. A esto la psicología llama autoaprendizaje o experiencia directa. Es la forma más importante de aprendizaje. Cuando una persona realiza con éxito una actividad aumenta su expectativa de eficacia, sin embargo, los fracasos la disminuyen. El segundo método se basa en la experiencia pasada de los seres humanos, en psicología, un aprendizaje de este tipo se llama “vicario”, pues uno aprende no por propia experiencia sino por la experiencia ajena que él observa, y se refiere al aprendizaje por observación o imitación.
Sería bastante limitante entender que solo se aprende de los errores propios. Es mucho mejor si es posible aprender de los errores de los demás. Como escribió Catón hace 2000 años: “los hombres más sabios evitan los errores de los necios”.
Se aprende no sólo lo que se hace, sino también observando las conductas de otras personas y las consecuencias de estas conductas. Esto es posible porque disponemos de la capacidad para poder representar mentalmente lo que percibimos.
Quizás muchos hayamos escuchado esta frase tan popular “no hay que reinventar la rueda”, lo que quiere decir que si un proceso está bien investigado debemos tomar ventaja de eso y no malgastar tiempo y esfuerzo. Una gran parte de la experiencia emocional se adquiere en forma de aprendizaje vicariante. La capacidad de las emociones en cierto modo de «contagiar» a los demás, es la base de la adquisición de la experiencia emocional propia.
Muchas veces la mejor ayuda que podemos recibir la tenemos en los demás y en sus experiencias, pese a que tendemos a no valorarlas. La herramienta más útil que tenemos los humanos para evitar errar en un futuro y saber elegir cada vez mejor es la experiencia, se puede adquirir por uno mismo afrontando directamente las consecuencias de nuestras decisiones -muchas veces es la única forma de aprender-, pero también observando a las personas que han pasado por las mismas circunstancias en el pasado y que saben las cosas que le han ocurrido con sus actos.
Generalmente la mayoría de la gente piensa que sus casos son diferentes al resto y piensan que lo que sufren, experimentan o viven otras personas en otros momentos no nos vale para predecir “nuestro futuro”. Pero ni somos tan especiales ni las situaciones particulares son tan diferentes a otras, el mismo tipo de casos con el mismo perfil de personas suele provocar el mismo tipo de resultados y conclusiones.
Hay muchas vivencias susceptibles de emulación, prototipos humanos a seguir por sus cualidades y virtudes, pero esos modelos y sus observaciones únicamente tienen, en lo que se refiere a la percepción de nosotros mismos, un valor comparativo, de referencia.
El aprendizaje vicario tiene mayor probabilidad de éxito si la experiencia previa del sujeto es escasa, si el modelo resulta de interés y si tiene características similares a él, tanto de ejecución como personales. Tampoco ese modelo tiene que ser necesariamente un genio o un brillante consejero, pero es probable que tenga una gran capacidad de estudio y que haya recopilado tal cantidad de información y habilidades que su ejemplo le haga ampliar su propia perspectiva y le ahorre mucho tiempo y esfuerzo. También se podría solicitar el apoyo explícito del modelo elegido, hablar con él si es posible, y pedirle su colaboración activa, preguntarle qué obstáculos encontró y cómo los resolvió.
El aprendizaje vicariante actúa, pues, como un recurso útil en la toma de decisiones pues hacemos uso del mismo cuando tenemos que tomar rápidamente una decisión o cuando no tenemos la suficiente información o la suficiente capacidad para procesarla. El aprendizaje vicariante es particularmente importante cuando existen problemas de falta de información o incertidumbre sobre el estado actual o futuro. Cuando estamos en situaciones de falta de información, o cuando nos sentimos incapacitados para analizar la situación o la información disponible.
Fuentes:    robertocolommiguelsilveiramertxepasamontesluisargento,kophereladarveproyectopv
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